CAPITULO XIV

EL TETRAGRAMA SAGRADO

Entramos ahora en el estudio del símbolo más poderoso en cuanto a su aplicación como ejercicio esotérico del teúrgo Iniciado, porque encierra en sí el misterio de la vida y de la muerte, el de la transmutación alquimista con la fuerza cósmica y sacra de la Santísima Trinidad de las religiones: PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO, a la vez que desarrolla importantes centros (chakras) ocultos del hombre.

Se trata del sagrado Tetragrama mencionado por Pitágoras en sus “Versos de Oro”, y es la representación simbólica del Tetragrámmaton  de las conjuraciones. Dicho símbolo, representado por Eliphas Leví en su “Dogma y Ritual de Alta Magia”, no ha sido bien comprendido.

El mantram “INRI”, de transmutación, es también una invocación al  PADRE, y pone en actividad los centros de la cabeza.

La palabra hebrea del Monograma:    ה ו ח י es el nombre de Cristo: IOD-CHETH-VAU-HE, que pronunciaba antiguamente el sacerdote en el templo, de la siguiente manera: Jotchéva. Esta palabra ha sido confundida en los últimos siglos con otro mantram Iod-Hé-Vau-Hé, por la semejanza que hay entre las letras hebreas ח (Cheth) y la Hé ה.

Las cuatro letras hebreas del Monograma de CRISTO tienen también poder de transmutación de las energías sexuales, y pone en acción importantes centros, entre otros el coronario.

El mantram “TARO”, de transmutación como los anteriores, es de invocación al ESPIRITU SANTO (Jehová-Diosa Naturaleza) y pone en actividad los chakras pulmonares. Su pronunciación correcta es: Taaaaaaarrrrrrroooooooooo…

El Tetragrama es, pues, la suprema clave de transmutación para el Iniciado, y el mejor medio que con los dones espirituales de la Santidad se consigue el Elixir de Larga Vida, buscado por los alquimistas en el pasado.

 

EL TETRAGRAMA SAGRADO