CAPITULO XX
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EL JUICIO FINAL, EL DESPERTAR DE LOS MUERTOS,  LA RESURRECCION: Muy elocuentes son los nombres que expresan este Arcano, que es tal vez el más sencillo en su interpretación.

En los Tarots hebreos está la representación más exacta del juicio final, tal como podría concebirlo simbólicamente un artista, de acuerdo con la descripción del Apocalipsis.

El Tarot egipcio da cierta tendencia a su otro significado de resurrección o reencarnación, lo cual equivale al nuevo nacimiento del alma en otro cuerpo físico, después de haberse consumado el juicio de la pasada vida, por lo tanto toca volver a cumplir la penitencia.

En el Tarot hebreo el juicio se refiere al del “Fin del Mundo”. La pareja Adán – Eva y el niño (que simboliza a la humanidad descendiente de la pareja) aparecen en actitud de plegaria en el instante en que el ángel Apocalíptico hace resonar la trompeta.

En el Tarot de los Bohemios dice textualmente sobre este Arcano:

“Undécima hora de Apolunio: Los Ángeles, Los Querubines y los Serafines vuelven con rumores de ala; hay regocijo en el cielo, despierta la tierra y el sol, que surge de Adán”.
Son las jerarquías del mundo divino que se manifiestan sobre nuevos mundos y cielos. El Iniciado no volverá a morir; se ha hecho inmortal”.

El presente Arcano constituye esotéricamente los principios de la paridad masculino – femenino de la naturaleza y de la Creación.

Las fuerzas de GIMEL son las que activan los centros y poderes del Espíritu Santo. JEHOVA – DIOSA de la naturaleza, son los regentes directos del Zodiaco de este Arcano, como Genios Siderales.

Las correspondencias esotéricas son: Letra: R; Valor: 200; Runa: M; Signo Zodiacal: Capricornio; Gema; Berilo; Perfume: Romero y Almizcle; Sal: Oxido de Silicio.

En la Mitología árabe Alá es el Espíritu Santo. Su aspecto masculino es Atón, y el femenino es Atona.

ATON – ATONA – JUN, es un trío de mantram esotérico de invocación al formarse las cadenas, como serlo el AUM, y el OM.