LA ORACION

Ciertamente es la sagrada oración una de las principales actividades o prácticas del místico. Esta debe ser sincera y establecer en nuestro ánimo una condición de absorta lasitud y compostura en lo que estamos concentrados.

Empero es censurable la forma mecánica y desatenta como frecuentemente se comportan algunos sujetos congregados, quienes parecen creer que lo único suficiente es la manifestación de parlar de memoria la oración.

La primera oración conocida en el Cristianismo es el “Padre Nuestro”, que fue recitada por Nuestro Señor Jesucristo en acto de inspiración, a solicitud de los apóstoles.

La oración del Padre Nuestro posee acción mágica en múltiples ocasiones, y es dirigida por el creyente hacia su propio INTIMO, Espíritu o Ángel de la Guarda individual. Desafortunadamente el Sectarismo religioso la ha adulterado, quitándole algo de su belleza y sencillez, y auténtico origen divino.
Y es que la humanidad no se contenta únicamente con el adulterio en el matrimonio, sino que adultera también, en el otro sentido de la palabra, a las pesas y medidas, a los productos químicos y artículos comerciales y de consumo doméstico, y para colmo ya hasta a las oraciones…
La oración conocida tradicionalmente, es como sigue:

Padre Nuestro, que estás en los cielos
Santificado sea tu Nombre
Venga a nos, tu reino
Hágase tu voluntad
Como en el Cielo, así en la Tierra
El pan nuestro de cada día,  dánoslo hoy
Y perdónanos nuestras deudas
Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores
Ilumínanos en el camino del bien
Y ayúdanos a triunfar sobre la tentación
Para  librarnos de todo mal. Amén.

Otra de las oraciones dignas de mención es la Salutación Angélica a la Santísima Virgen Madre.

Verdaderamente Jesucristo Hijo de Dios, con la crucifixión se convirtió por ello en nuestro Padre Adoptivo Espiritual, en su condición de Salvador del Mundo. Por el mismo motivo él dijo: “Nadie llega al Padre, sino por mí”.