CAPITULO XIV

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El Tarot nos revela el presente Arcano como símbolo de la TEMPERANCIA. Así que moderación y continencia son las virtudes que determinan su esoterismo: la combinación de las dos traen como consecuencia la transformación de las esencias vitales del organismo en sustancias fluídicas, lo cual se enseña en el simbolismo con el ángel Lunar manipulando la savia de la vida que vierte de una jarra de oro hacía otra de plata.

Como símbolo, es el mismo adoptado por la medicina farmacéutica, en el que la serpiente enroscada en el mortero fecundiza las aguas puras de la vida.

Es la quinta-esencia de la sustancia generadora modificada por el Verbo Divino, la castidad y santidad, para hacernos merecedores de recibir el Elixir de Larga Vida, de salud permanente.

Es la lucha contra la mortalidad del alma, defendido con las fuerzas Crísticas…

Es el Arcano del humano que se ha hecho Jerarca del Cosmos porque ha sabido levantar la Serpiente Sagrada del Kundalini o Fuego Sagrado del Espíritu Santo.

Puede considerarse también como otra de las modalidades del Gran Arcano Mágico.

Las fuerzas catalizadoras de los centros vitales del Zodíaco de este Arcano, son las cósmicas de Teth.

Las correspondencias esotéricas de este Arcano son: Letra: N; Valor: 50; Runa: LAF; Zodíaco: Cáncer; Gema: Esmeralda; Perfumes: Diamela y Azahar; Sal medicinal: Cloruro de sodio (sal común).   

El nuevo nacimiento o reencarnación también es significado de este Arcano. El niño, en sus primeros años, vive en una constante templanza.

“Hasta que no seáis como niños, no entrareis al Reino de los Cielos”.