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LAS CINCO NORMAS DE LA REALIZACION DEL ESPIRITU

Inicio   En su tránsito por este mundo y durante su evolución, el Espíritu Humano necesariamente debe seguir
Gnosticismo   las siguientes cinco normas o factores, con miras a su completa y total realización.
Obras y Escritos
   
Obras del Maestro Tiboní         a) Educación o aprendizaje, de sus cuerpos o vehículos;
Otros Temas         b) Incremento o aplicación práctica del conocimiento trascendental;
Mensajes de Navidad         c) Muerte, transformación o purificación;
Contactenos         d) Sacrificio;
          e) Nacimiento o renovación;

Mediante la educación, el hombre se instruye, prepara o capacita para encaminarse segura y firmemente en el Sendero de la Luz, aprendiendo la disciplina y conducta que conlleva a las grandes realizaciones en la suprema finalidad de la existencia, asimilar en carne y sangre las leyes divinas y sus derivaciones, a profundizarse en el estudio de los conocimientos trascendentales de la vida, donde desempeña un importantísimo papel el esoterismo gnóstico, que tiene por fundamento los sagrados misterios del sexo, del Cristo en sustancia y en esencia como materia prima de forma viviente y como Seidad divina redentora. “Ayúdate que Yo te ayudaré”.

Con la segunda norma, incremento, el hombre contribuye o se hace partícipe de la Gran Obra del Padre, mediante la realización práctica de los conocimientos adquiridos, liberando y expandiendo las energías de luz aprisionadas en la materia orgánica de la naturaleza en sus prácticas y disciplina esotérica, cumpliendo también con la divina sentencia “creced”, la cual esotéricamente tiene un significado de valor ponderado en graduación u orden jerárquico. Dentro de este factor podemos agrupar las actividades de ejercicios en Cursos Esotéricos de Fraternidades como “F.E.G.L.A”, plegarias, salmos, himnos sagrados; letanías, invocaciones, cánticos, oraciones dirigidas hacia la Jerarquía Blanca y meditaciones dirigidas hacia el divino Padre Interior (INTIMO).

El tercer factor, muerte, representa el cambio verificado en todo nuestro interior al seguir la disciplina de auto-superación a base de fuerza de voluntad, del propósito de encarrilar nuestra vida en Senda de perfección y santidad; en síntesis, de purificación. Reconociendo nuestros defectos hacemos desaparecer cada uno, siempre que tengamos la resuelta disposición de sobreponernos a ellos. Así gradualmente vamos empequeñeciendo el demoníaco Guardián del Umbral, entidad que se nutre de los defectos, vicios y actos pecaminosos, al cual reconocen como su real “yo” los magos negros de Ordenes o Hermandades Secretas no religiosas, contrarias a la Jerarquía de la Luz, Ordenes aquellas que son indiferentes a la castidad científica.

Haciendo desaparecer nuestros defectos, dominamos los impulsos satánicos del Guardián del Umbral que trata de dirigir los vehículos de la personalidad y siempre quiere ser alimentado por el complejo número de defectos y maldades humanas, y al no proporcionarle sus gustos o vanas satisfacciones, necesariamente va perdiendo sus características bestiales, rudeza, deformidades y monstruosidades, según el grado de maldad con que se haya alimentado. Dicha entidad o espectro es el “yo” inferior o diabólico de la personalidad humana. Empero todo aquel que transita la Luz por el Sendero Crístico, pone su voluntad al servicio de su Verdadero Ser, el cual es el Sagrado INTIMO o Espíritu individual eternal, “ATMA”, o como se dice en términos Cabalísticos: Chesed, de origen Divino, para dominar todos y cada uno de los defectos.

Esta suparación paralela con la disciplina del segundo factor (incremento), trae como consecuencia el ascenso en el orden jerárquico a través de cada una de las Iniciaciones de Misterios Menores hasta culminar en la Primera Iniciación de Misterios Mayores, cuando el Fuego Sagrado del Espíritu Santo, después de seguir el curso de subida por la Espina Dorsal, llega al chakra de la coronilla en un proceso equivalente en su significado esotérico al ascenso del Calvario del Divino Redentor, con la cruz a cuesta y la consiguiente crucifixión, que representa la muerte material pero nacimiento espiritual. Este es un proceso real y verdadero que se realiza en el Plano Astral, que es el de las Iniciaciones cósmicas. Con esta Alta Iniciación se comienza una vida de Adeptos dentro de la Jerarquía de Maestros de la auténtica Logia Blanca en los Mundos Superiores.

Con el cuarto factor, Sacrificio, cumplimos el sagrado deber de no limitar el beneficio Espiritual de la realización solamente a nuestra personalidad humana, sino de ayudar también al prójimo, a aquellas personas de la comunidad social suficientemente maduras y capacitadas para comprender y acoger las santas enseñanzas que los debe conducir al ingreso en el Sendero Crístico; las de férrea voluntad que sean capaces de sobreponerse a los diversos obstáculos que proliferan por doquier en las actividades de la vida corriente y a las arraigadas tradiciones de los profanos.

Abarca así mismo el Sacrificio, el cumplimiento de todas nuestras obligaciones y compromisos sagrados, tal como asistencia puntual a las prácticas esotéricas con la grey; ofrendas o contribuciones en pro de la labor y sostenimiento de la Organización; ayunos, abstinencia, santificación de las fiestas de los templos y participar de la Santa Unción Eucarística (sacrificio incruento establecido por Nuestro Señor Jesucristo, que limitó dos épocas históricas de la evolución humana en la Tierra).

El quinto factor, Nacimiento o Renovación, es una consecuencia natural del tercer factor; Muerte. Incluye un proceso de purificación simultánea con la desaparición de cada uno de los defectos, que se repite con la Cristificación de cada uno de los cuerpos internos.

Culmina con la formación de Cuerpos Crísticos en cada una de las Iniciaciones de Misterios Mayores. Cristo lava los pecados del mundo.

En esta forma damos también cumplimiento al mandato Divino de “multiplicaos”. Así glorificamos al Gran Creador.

Tiboní (PAVEJEAU)