MAGIA DE LA NATURALEZA

Por mucho que digamos, nos quedará mucho que decir; más la suma de cuanto se puede decir es: que el mismo Dios está en todas las cosas. “Cap. XLIII, Eclesiástico, de Salomón.

INTRODUCCION

NATURALEZA…. He aquí una palabra predilecta de los poetas… El arte poético como ciencia de belleza literaria exalta esta palabra para expresar las grandezas de la Creación y el poder infinito del Dios Creador.

La poesía tiende a reproducir por medio del lenguaje los sentimientos de admiración y beneplácito que experimentamos a la vista o en presencia de un paisaje, de un cuadro hermoso o los goces de un viaje o paseo, o la forma expresiva o jovial de todo lo majestuoso y halagüeño, o el reflejo de las pasiones humanas, y en fin, tiene por objeto el guardar un recuerdo perenne de estas manifestaciones.

En las ciencias físicas y naturales, también hallamos con frecuencia esta palabra, pues el científico tiene como principal punto de mira la investigación de los secretos que esconden los elementos de la Creación en sus aspectos sintéticos más íntimos, es decir, los misterios de la materia y sus múltiples aplicaciones.

Pero el concepto más real de la palabra Naturaleza la sabe interpretar el místico, el sabio, el ocultista, el espiritualista, que investigando la Suprema Causa de la existencia se halla ante el misterio de la diversidad en la Unidad, el de la materia que tiene su “razón de ser” en la energía, y el de la energía que tiene como base o como causa de la existencia el Alma Universal o Anima Mundi del Cosmos. Por este motivo los ocultistas identificamos a la naturaleza en su significado científico como el cuerpo material del Gran Alma que existe universalmente multiplicada y unificada en sí misma, y que conocemos con los nombres de Madre Naturaleza, Diosa Naturaleza, Virgen del Mar, y que mencionan las religiones con los nombres de ISIS, Proserpina, Uma – Kanya, Ostara, Maya, etc., o Divina Diosa que encarnó en la Divina Madre de Nuestro Señor Jesucristo.

Este profundo misterio es una variante del sacratísimo misterio de la Santísima Trinidad, y aunque se nos pueda tachar de materialistas por los profanos, no podemos ocultar en pleno siglo XX la verdad tan palpitante de que la materia es el vehículo de manifestación de la Divinidad en sus condiciones de existencia Espiritual. Así el mismo Gran Dios emplea la sustancia primordial (Éter Cósmico)  para mostrar su Divino Rostro a los Santos, ora en el mundo físico, ya en los planos o esferas superiores del alma.

Hago aquí un paréntesis, para una mayor comprensión de términos en la presente obra. Cuando yo menciono la dicción “elemento”, tomo su significado en el sentido original o primitivo que le designaron los antiguos alquimistas y que mencionaron los filósofos, es decir, los estados sólido, liquido, gaseoso, e incandescentes, simbolizados por tierra, agua, aire y fuego; esto, para hacer la diferenciación con el mismo término usado modernamente por los químicos al nombrar los estados simples de la materia por el análisis cualitativo, clasificados en más de 90 elementos.

Debido a la complejidad que reviste el entender el misterio de la existencia de la Divinidad en los estados materiales y de la encarnación de los grandes Espíritus en Ente humano, el descubrimiento de tan recóndito misterio lo consigue la misma personalidad de hombre cuando ha alcanzado cierto desenvolvimiento de las facultades perceptivas mediante el ejercitamiento esotérico, después de tener entrada  a la adquisición de este conocimiento.

 Como digo en mi mensaje de Navidad para 1957, el Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Trinidad Divina: Jehová es el Principio Masculino del Espíritu Santo, mientras la Diosa Naturaleza es el Principio Eterno Femenino del mismo. Ambos, pues, se manifiestan en la polaridad de toda forma cósmica en masculino y femenino y que la ciencia experimental describe a veces como positivo y negativo, en lo concerniente a la electricidad, el magnetismo, la electrólisis, etc. Como Deidad son el PADRE-MADRE Universal, Adán-Eva, que el ocultista invoca con el mantram Jotchavá.

La materia primordial es la sustancia que sirve de manifestación o existencia divina que se densifica formando diferentes estratos cósmicos; es el cuerpo de la Gran Madre que por la acción de elevadas energías divinas crean toda forma de materia.

Los capítulos siguientes tratan sobre el ejercicio de la Magia de la Naturaleza en su aspecto benéfico o de Luz (Magia Blanca), y la obra, por su calidad esotérica he intitulado “CRIPTO-SOPHIA”.