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EL GNOSTICISMO
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El Gnosticismo moderno, se ajusta en sus fundamentos a las definiciones conocidas del esoterismo tradicional, así:

“Gnosticismo: (De gnóstico e ismo)
Doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la iglesia, mezcla de la cristiana con ceremonias judaicas y orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener un conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.
Dic. de la Lengua Española (Real  Academia Española).”

GNOSIS: Esotéricamente implica la posesión de una revelación divina conferida místicamente y transmitida secretamente a través de los siglos por medio de iniciados.
GNOSTICISMO: Las tendencias o pretensiones de obtener la gnosis (conocimiento) absoluta, por vías eminentemente místicas y extáticas. / Tendencia religioso-filosófica de los primeros siglos de la Era Cristiana, que tuvo su sede principal en Egipto y Alejandría. El término fue aplicado a varias escuelas o sectas de pensadores religiosos que pretendían poseer un conocimiento extraordinariamente profundo e íntimo de los misterios sagrados, reservados únicamente a unos pocos iniciados. Estas escuelas fueron independizándose paulatinamente al comprender que en detalle sus doctrinas eran heterodoxas y dispares aunque observaban plena coincidencia en sus puntos fundamentales: la existencia de un Ser Supremo de cual emanaron los eones, manifestaciones de los atributos particulares de Dios, que constituyen su pleroma o plenitud. La materia es esencialmente mala pues ha sido creada por un eón caído, el Demiurgo, o por algún otro poder maligno. Por esta razón el cuerpo carece de importancia. La misión de Cristo fue traer la gnosis a los hombres que fueron dignos de él. Por lo que a la vida práctica respecta, algunos gnósticos menospreciaban el cuerpo y todo placer físico, mortificando la carne y llevando una vida de severo ascetismo; otros, en cambio, sostenían que quienes poseen la gnosis están por encima de las reglas morales que gobiernan la conducta de los no iniciados. Los gnósticos establecieron un nexo entre sus doctrinas y las del cristianismo, de aquí que los Padres de la Iglesia lucharan violentamente contra ellos. La literatura gnóstica, con sus prescripciones astrológicas, sus referencias egipcias, su fe en las piedras preciosas y en la magia es ampliamente estudiada en la Edad Media y aparece casi simultáneamente con la literatura cristiana apócrifa, en la que se encuentran frecuentes alusiones a los hechos mágicos descriptos por Apuleyo y Apolonio. Las sectas gnósticas más importantes fueron la de los Valentinianos y la de los Mandeos o Sabeos. Por su parte, los más altos exponentes de la doctrina fueron Basílides, Saturnino, Bardesanes, Valentino, Carpócrate y Marción, todos de la escuela alejandrina; Simón el Mago y Menandro de la corriente caldeosiria y Taciano y Cerinto de origen asiático. Existen pocas fuentes originales de conocimiento directo sobre las doctrinas gnósticas y la principal consiste en la versión copta de un manuscrito titulado Pistis Sophia, única obra auténtica gnóstica que se posee. Existen también varios códices como el Bruce, que lleva el nombre de su descubridor James Bruce (1730-1794) y el Jung, hallado en 1948. También son motivo de estudio las Actas Gnósticas de Leuicius Charinus. El gnosticismo, que penetro profundamente en el pensamiento y religiones de la época fue considerado herejía por la Iglesia Católica, sin percatarse que vino a llenar con especulaciones metafísicas, el vació existente en el cristianismo, que había olvidado las necesidades intelectuales del hombre. (“Diccionario Esotérico” (Zaniah). Editorial Kier, 2ª Edición).

“Gnósticos: Miembro de secta de la primitiva Iglesia Cristiana, profesaban tener conocimiento  especial de naturaleza esotérica oriental, que proclamaba la divinidad de Jesús, en oposición a los Arios, secta que no acepta esto.
Dicc. Steiner del Ocultismo la Psiquis y lo místico (Ariel Esotérica).”

Un historiador comienza el relato del significado, de esta manera:

<< La Gnosis (de la palabra griega: conocimiento) es el lazo que liga al ocultismo occidental con el ocultismo oriental. Es por ello que vamos a definirla en este capítulo y extendernos especialmente en el sistema gnóstico de Valentín que es la máxima floración.

Según Michel Nicolas “el gnosticismo es el producto de una importación en el seno del cristianismo de la mayoría de los teósofos y cosmogónicos de la antigüedad. Se supone que se encuentra en la Iglesia primitiva de los hombres de un espíritu naturalmente especulativo, que, vivamente excitados por la enseñanza cristiana en la búsqueda de cosas espirituales, tratan de descubrir el fondo de la región nueva de una metafísica sutil y que se ayudan, para cumplir ese trabajo, con los principios de los sistemas filosóficos o religiosos extendidos o conocidos en esa época, dando nacimiento a una ciencia teosófica que por oposición a la fe del simple fiel, fue llamada Gnosis”.

Esta opinión es compartida por la mayoría de los historiadores del gnosticismo: “La Gnosis – escribió Krakowsky”, trata de llevar al cristianismo al camino de las filosofías o teologías orientales; el tema cristiano no es por ello una ortodoxia sino el pretexto a infinitas variaciones”.

No entra en nuestras atribuciones tratar la historia del gnosticismo. Digamos simplemente que se extiende a Palestina, Asia Menor, Egipto y Grecia, entre el I y el III siglo. Representa el esfuerzo de los grandes Sabios para conservar las formas tradicionales en el seno del cristianismo. La Gnosis es tan vieja como el mundo y el gnosticismo es su aporte particular en Oriente y Occidente cristianos.

Los principales doctores de la Gnosis son Simón, Basilido, Bardesane, Saturnino, Markos y Valentín. Este último es el ángel de la escuela gnóstica, y el sistema que enseñaba en el siglo II es el más puro, aquel que se ha conservado y que aún actualmente se considera por las sectas gnósticas como el punto central de la doctrina.  

Según la gnosis de Valentín, la vida actual del mundo no es más que una deformación del Pleroma o plenitud de la divina sustancia. Todo viene del Pleroma, y su reconstitución después de numerosos ciclos marcará el fin del mundo material, por la reintegración de todos los seres al seno de la Unidad.

Se reconoce ya el primer principio del esoterismo: descenso y subida, involución y evolución. Pero, ¿cómo se formó ese Pleroma?

En las profundidades de lo Absoluto, allí donde nadie puede comprender, existía, desde toda la eternidad, el pensamiento, La Conciencia objetiva de la que se servía el Absoluto para sus manifestaciones exteriores después de siglos de sueño y de silencio. Ese Dios supremo desconocido, ese Principio eterno que comunica la vida y no la recibe de nadie, es el Bythos o Profundidad: es el infinito, el Inmenso, el único Eterno, el Invisible, el Absoluto. >>      
 
Tradux. R. +, en la introducción de “La Iglesia Gnóstica” del V. M Huiracocha, dice:

“La Iglesia Gnóstica no es una Iglesia más o un nuevo Ideal Religioso inventado a propósito de los tiempos. Es la Iglesia de Cristo, la que predicó Jesús, el divino Rabbí de Galilea, con todos sus Sagrados Misterios Iniciáticos. Es la Iglesia de la Redención, la Primitiva Iglesia Cristiana que sufrió todos los embates del Sectarismo Católico cuya Doctrina trató de acomodar a sus fines e intereses egoístas. Es la iglesia que posee las más santas revelaciones e interpreta y da a conocer la Verdad en su más prístina pureza sin máculas que la empañen.

Nuestra Doctrina es Ciencia y Religión a un tiempo. Como Ciencia, se remonta a algo superior, supremo, infinito, ultra-científico, que está muy por encima de los bajos conocimientos vulgares para encarnar el Saber por Excelencia. Y como Religión procura que el Hombre, suprema jerarquía humana, vaya despertando en sí mismo los poderes divinos que le son peculiares para lograr un día la Santa Unión Causa primera que es su génesis. Pero dentro de este dualismo, se atiende a aquel principio latino que dice: Primum intelligere, deinde credere…”